Sangre en el asfalto

Guantes de trapo, monos de tela y sed de velocidad. Los motores turbo que montaban los monoplazas F1 de la década de los 80 lograban alcanzar los 1100cv de potencia para sus 600kg de peso. Esto les hacía acelerar de 0 a 200km/h en 8 segundos. Sin cascos de kevlar, sin necesidad de infinitos reglajes estudiados con avanzados sistemas informáticos… simplemente buscando salir a pista a todo lo que dá el coche.

Ver como un piloto adelanta 18 posiciones en Mónaco bajo la lluvia para acabar tercero del Principado, antes de ser suspendida la carrera, o admirar bólidos volando sobre el nivel del asfalto en el viejo Nürburgring son cosas que pueden llegar a poner la piel de gallina a todo buen amante de la velocidad. Y es que a pesar de que me sigo considerando un yogurín, ese olor añejo de las carreras donde primaban la valía y el coraje de los pilotos (por encima de cualquier otro factor en el entorno) es algo que me sigue superando.

Dentro de poco, en las entradas categorizadas como Old School, podréis disfrutar de los mejores momentos y carreras completas que nos ha dado este deporte en todas sus categorías: habrá rally, Formula 2, GP2, y por supuesto, mucha mucha F1.

Un pequeño adelanto:

2 comentarios sobre “Sangre en el asfalto

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