Desenfunda, vaquero. Austin ya está aquí.

Austin, Texas. Tierra de jinetes, desiertos y épicos duelos a vida o muerte. Pero no son actores de Hollywood los que afilan sus espuelas para darle caña a sus corceles este fin de semana.

Como escenario de cartón piedra los Yankis han levantado en mitad de la nada uno de los circuitos que más van a a dar que hablar esta temporada, y no sólo por lo novedoso del trazado. El Circuito de las Américas se estrena como una revolución dentro de lo que la F1 moderna nos tiene acostumbrados: espectaculares cambios de rasante, curvas enlazadas con sabor añejo que nos recuerdan mucho a Suzuka, combinando largas rectas y, por supuesto, un sacacorchos más propio del calendario de Jorge Lorenzo que de los principitos de las cuadrigas desbocadas.

Austin quedará grabado en la memoria de más de uno desde la primera carrera. Y no exactamente por el fiestorro inaugural que tienen preparado. Sino porque, además, su puesta de largo llega en más decisivo de los momentos, en el que los 2 pistoleros más aguerridos del campeonato se van a jugar el título a cara o cruz.

Si en Abu Dabi nuestro Alonso las pasó canutas (por poner un can delante) para mantener a raya a su Némesis, que no es otro que Mr. Deditos, en esta nueva cita lo va a tener que bordar para salir del ruedo con opciones de ganar el título en tierras Brasileñas.

Ganar, ganar y ganar deben ser las únicas 3 palabras del diccionario Ferrari para este fin de semana. Se pueden hacer muchas cuentas, las cuales sin duda nos recordará Lobato desde que le dejen el micro abierto, pero lo cierto es que la única estrategia válida es llegar a la última cita del campeonato por delante de Vettel o…  soplándole la nuca. Y para ello hay que ir a la cuenta clara: Ahora mismo Fernando está a 10 puntos por detrás del Aleman, y la mejor forma de acortar distancias es ganando.

Vettel por su parte es el hombre con ventaja, el final de temporada del Red Bull está siendo sencillamente brillante y su última carrera fué de las que se recordarán por mucho tiempo. En caso de que a lo visto en Abu Dabi se apelara a la suerte ya no se podría hablar de la del novato, sino de la del campeón. Y es que de un alemán encorsetado, con un pepino de coche y como dicen las malas lenguas otra larga ristra de argumentos siempre a su favor, se ha pasado a otro que este año sí que se las ha deseado para estar ahí sin sus soplidos.

Ahora bien, que si hablamos de retos… a Alonso siempre se le han dado más que bien. Ahí está el ejemplo de Singapur: un circuito con apenas 4 años en el calendario y donde ya se ha proclamado el rey de la noche, mientras sus rivales sólo han podido espabilar con el tiempo. Y además del reto de conducción también está ahí el factor técnico: la fuerza del motor Ferrari sin duda beneficiará a los de rojo (con respeto de los British) mientras que la configuración de caja de cambios de los coches equipados con motor Renault determinará si subirán la cuesta de más de un 20% de desnivel sin caerse “patrás” o… se arriesgarán a llegar con una alta velocidad punta en la larga recta del circuito y recuperar ahí las décimas perdidas.

Sin dudas esta carrera no se la puede perder nadie. Si podemos disfrutar de ella la mitad de lo que promete, quedará marcada como un must see en la videoteca de más de uno.

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