Un alto en el camino

Cuando hace ahora casi 3 años decidí arrancar este blog siempre pequé de pensar que los sueños no sirven para otra cosa más que para hacerse realidad. Ningún trabajo ni esfuerzo cae en saco roto cuando es la pasión lo que te mueve, cuando las cosas van de dejarse la piel y tratar de dar lo mejor de tí.

No, no tengo este proyecto aparcado. Tampoco lo voy a dejar caer. Tan solo quiero hoy dedicar unas líneas al fantástico, genial, inigualable equipo humano de RTVE.es antes de proseguir mi camino tras unos meses de forzada ausencia. Con ellos compartí días y también alguna que otra noche de trabajo del bueno, del que llevabas mucho tiempo deseando encontrar. En Julio del año pasado el destino quiso que mis sueños se hicieran realidad antes de lo planteado en la más optimista de las previsiones. Jamás pensé en el porrón de cosas que iba a aprender de auténticos genios de la comunicación (y de muchas otras cosas más, eh?!) en tan poquito tiempo.

Estar en una redacción, en tu pequeña islita de Innovación Audiovisual, rodeado de unos tipos que sus historiales y presentes les acreditan ser de lo mejorcito, ha sido una experiencia digna del mejor guión hollywoodiense. Disfrutar de cada segundo allí dentro empapándote siempre de lo mejor, intentando además dejar un pequeño granito de arena a base de trabajo… tarea más que difícil para un joven aprendiz aún sin titular.

Te das cuenta también de lo importante que es siempre ceñirte a tus competencias, a lo que pone en tu contrato. “Programador” decía. Al fin y al cabo mi parte era la más facil, juntar piececitas de un puzzle y simplemente hacerlo funcionar. Aun así se me permitió, sí, disfrutar como un niño montando un sencillo resumen para MotoGP y su final de temporada. Además el circuito de Cheste se llenó con más de 4000 firmas en una agridulce fiesta donde el recuerdo a Simoncelli siempre estuvo más que presente.

Muchos ánimos a todos los que conocí en Torrespaña en etapas de las jodidillas como las que vivimos todos ahora. Y muchos saludos a todos los genios que he conocido durante estos años y a quienes no he podido dedicar mi tiempo como habría merecido. El Club de Dani Clos, esas vecinas formuleras a las que sólo veo a kilómetros de distancia, a todos con los que coincidí de circuitos, la gente de F1-Gears, y todos aquellos cercanos que sabéis en las que ando metido y me hacéis llegar vuestro apoyo de muchas maneras.

Ahora, la parte más difícil. Seguir avanzando de la única forma posible: disfrutando siempre del camino.

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