Un siglo creando escuela: Juan Manuel Fangio (I)

Pasó ya la noche de San Juan. Noche de hogueras, jolgorio, recuerdo y tradición. Y fué en un día como el de hoy, hace ahora ya 100 años, cuando naciera uno de los más famosos Juanes que ha tenido el deporte del volante y las cuatro ruedas.

Parece simple y cotidiano hablar del más Grande, del que todo se sabe, pues realizando una simple búsqueda en Google cientos de resultados saltan en pantalla para deleitarnos con las enormes Gestas (sí, con mayúsculas) del mayor piloto y mejor caballero que jamás haya surcado un circuito. Pero no lo es…

Juan Manuel Fangio, también llamado El Maestro, nació tal fecha como la de hoy hace ya la friolera de… ¡un siglo!. En el registro civil constan las 00.10 de la madrugada como hora del parto… si bien por error o bien por premonición fué inscrito un día antes (23 de Junio). La localidad argentina de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, sería el escenario de tan señalada efeméride.

Rebelde en su niñez, tímido en su etapa adulta, sus padres querían de él que siguiendo la tradición familiar su oficio fuera el de albañil. Hijo de inmigrantes Italianos, Loreto Fangio y Herminia D´Eramo, era el cuarto de un total de seis hermanos. De humildes orígenes, su padre adquirió los terrenos (a crédito) donde posteriormente levantó la vivienda que todos ellos habitaban.

Pero pronto Juan Manuel empezó a empaparse de su verdadera pasión. Tan pronto como que a los 9 años comenzó a trabajar como mozo en un taller local. Al principio movía los coches de un lado a otro, años después acabó haciendo las entregas a los clientes.

Tras años estudiando y trabajando de forma simultánea, el que más tarde fuera pentacampeón del Mundo fué recompensado con su primer bólido a los edad de 16. Aceptó el pago por parte de sus labores en forma de especia y se hizo así propietario de un flamante Overland de 4 cilindros. El cual pasaría por taller para ser debidamente tuneado al gusto del joven aprendiz. ¿Competir con él? Por aquellos entonces, para el joven Fangio esa pregunta ni tan siquiera tenia respuesta en sueños.

Antes de que el “El Chueco” optara a subirse a los elegantes F1 europeos tuvieron que ocurrir muchas, muchas cosas. Fué al servicio militar, de donde volvió con grandes dotes futbolísticas y aún mejor disciplina. Allí fué donde se le bautizó con el mote que le acompañaría durante toda su carrera deportiva. De su vida personal durante esta etapa, poco se sabe. Se dice que durante una noche de permiso tuvo la ocasión de coincidir con su gran ídolo, Carlos Gardel, quien amablemente proporcionó un pase para su actuación a los militares que allí se encontraban. El genio del Tango sirvió de constante fuente de inspiración para todos los chavales de su época, y Juan Manuel no pudo hacer otra cosa más que sucumbir a la elegancia del irrepetible artista.

Llegarían también etapas duras. Atravesó una difícil pleuresía, la cual requirió de cuidados constantes durante un largo periodo de meses. También inició con mucho esfuerzo su propio negocio, un taller mecánico, que años más tarde le serviría para hacer sus primeros pinitos en el mundo de la competición.

En sus comienzos aprovechaba la que podía para subirse a un bólido de carreras. Realizó papel de copiloto junto a clientes, familiares y compañeros del sector. Hasta que finalmente un 18 de octubre de 1938 consiguió competir, durante varios tramos, a los mandos del Ford A propiedad de su amigo Luis Finocchietti.

Pronto conseguiría disputar su primera carrera completa. En la foto, Fangio en el circuito de Benito Juarez 1938. Pilotaba subido al bólido número 19 y corría bajo el sobrenombre de “Rivadavia” para que sus padres no se enteraran. Fué su primera carrera y el coche era prestado.

Empezó entonces a moverse de cara a tomar salida en el Gran Premio de 1939, buscando hacerse con un Ford que le sirviera para competir. Finalmente se decantó por un Chevrolet Coupé de segunda mano.

Viendo el empeño que el joven ponía en el asunto, vecinos de Balcarce participaron en una colecta para que el aprendiz pudiera subirse a los lomos de un auto mejor, otro Chevrolet Coupe del 39 completamente nuevo.

Empezó entonces a conducir el flamante Chevrolet Coupé 39 de arriba en la foto, el cual le sirvió para ganar el campeonato argentino de Turismos de Carretera de 1940 y 1941. Su características técnicas, de origen:

Cilindros: 6 en línea.
Cilindrada: 3541 cc.
Diámetro: 88.9 mm.
Carrera: 99.25 mm.
Potencia: 90 cv a 3.300 rpm.
Vel/max.: 180 Km/h.

Su timidez no impidieron que sus habilidades al volante se hicieran pronto notorias, y su humildad y constante superación le sirvieron para destacar aún más sobre el resto de pilotos de su época. Cayó en Gracia nada más y nada menos que de Juan Domingo Perón y su esposa Evita, quienes contribuyeron activamente en la evolución del automovilismo de alta competición y quienes pusieron otro granito de arena para que el apellido Fangio empezara a resonar y de qué forma fuera de las fronteras argentinas. Dentro, ya era más que conocido: Los éxitos logrados en su Argentina natal bien le valieron para ganarse a pulso la imagen de piloto caballeroso, valiente y tenaz que le acompañaría durante el resto de sus días.

En 1947 la Guerra Mundial llegó a su fin y este mismo año aterrizó en Europa, a la edad de 36. El reto no serían los sinuosos trazados urbanos en los que participaría, sino el particular estilo de conducción Europeo. Refinadas máquinas, con potentes mecánicas necesitadas de muchos (muchísimos) cuidados. El Maestro siempre consideró la conducción como un arte, y como tal los pilotos debian amar la competición como un artista del lienzo ama sus pinturas. De seguro sabía de qué hablaba, pues Herminia se dedicaba a la pintura de cuadros.

Su debut en el viejo continente fué en el circuito de Reims, a los mandos de un Simca Gordini de 1500cc. Máquinas Especiales era la denominación de la categoría en la que competía (lo que hoy sería algo así como GP2) . Lamentablemente las cosas fueron tal como se esperaba, los increibles Alfa Romeo dominaban en pista y el Simca poco podía hacer para atacar a sus rivales. Fangio abandonó la carrera, pero esto no sería mas que un espejismo.

Por delante, la más brillante actuación jamás habida en la Fórmula 1: le esperaban 51 carreras, venciendo a todos sus rivales en 24 de ellas. Esto es un 47% de efectividad, cifra nunca jamás igualada por nadie. Le valieron por 5 coronas y la gloria eterna, cosechando épicas gestas por las que siempre será recordado.

[ Seguirá en parte II ]

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