Cuando el tabaco movía la Formula 1. Parte III (Y fin).

En 2003 el calendario mundialístico quedó huérfano de una gran cita. Ningún F1 llegó a Bélgica aquel verano. El veto a la publicidad del tabaco era ya realidad en tierras belgas. Aquel año las autoridades decidieron adelantarse a la normativa Europea que prohibía todo tipo de propaganda (en medios y/o soportes) de las marcas de barritas desenergéticas y aunque lo de quitar unos cuantos carteles publicitarios del circuito era viable… desvinilar monoplazas, equipación, camiones o atrezzos varios de los motorhome no era cómodo para nadie.

Las estadísticas de desembolso sanitario y fallecidos al año por tabaquismo superaban ya y en qué forma cualquier otro tipo de índice de mortalidad. Fué en 1997 cuando se empezó a fraguar en el seno de UE la idea de cortar por lo sano con una industria que había generado millones y millones de beneficios para numerosas arcas pero que en realidad no estaba siendo rentable para nadie.

Las cosas venían de lejos. En 1986 los organismos del deporte ya habían expresado su total desacuerdo con la participación de las tabaqueras en eventos deportivos, pero en algunos recovecos donde se juntaban espectáculo y deporte la ruptura de ciertos matrimonios era un hecho más que impensable hasta hace muy pocos años.

Cuando la normativa por fin apuntaba a buen puerto, y se encontraba ya en el ámbito denominado como Tercer Plan de Actuación, fueron los British los primeros en poner el grito en el cielo: querían matices. En éste interesante artículo de la BBC fechado en Noviembre de 1997 se puede leer como las autoridades británicas ya expresan su deseo de efectivamente reducir paulatinamente la publicidad de tabaco en la F1, que no eliminarlo, mientras que las organizaciones en pro de una vida sin humos ya se huelen que el negocio del Gran Circo podría tomar otros destinos lejos de las fronteras europeas para evadir de esta forma la más que posible prohibición Europea. Más tarde el gobierno inglés se retractaría y volvería a una posición contraria a todo tipo de publicidad del dichoso tabaco.

¿Imagen? Salud. La Fórmula 1 estaba claramente en voga. En el deporte más elitista y probablemente más caro del Mundo, donde los avances técnicos eran más propios de la aerodinámica que de la automoción, donde los pilotos se jugaban el pellejo en cada curva e incluso llegaban a dar la vida en pista, no era de recibo que el alquitrán estuviera en otro sitio que no fuera el trazado de los circuitos.

Mientras que la Unión Europea debatía la prohibición, Jacques Villeneuve se proclamaba campeón del Mundo en el circuito de Jerez. Aquel Mundial de 1997 tampoco estuvo exento de polémica, con un Schumacher abandonando la carrera a falta de pocas vueltas para el final. La maniobra de la foto y una sensacional temporada fueron suficientes para que Jacques fuera merecedor Campeón con Corona de aquella temporada… a los mandos de su Williams-Rothmans. Sí, tabaqueras ganando campeonatos del Mundo a finales de los 90.

Los patrocinadores rotaban uno tras otro y tan solo un año después, la decoración de Williams fué modificada para vestir los colores de Winfield.

La de 1998 iba a ser una temporada para el recuerdo, con unas batallas durísimas en pista. Temporada también marcada por la más tumultuosa toña jamás habida en F1, cuando en la salida del GP de Bélgica hasta 12 pilotos colisionaron brutalmente haciendo añicos sus coches: David Coulthard, Eddie Irvine, Rubens Barrichello, Alexander Wurz,  Jarno Trulli, Olivier Panis, Mika Salo, Pedro Diniz, Johnny Herbert, Toranosuke Takagi, Ricardo Rosset y Shinji Nakano. Aquel Gran Premio fué de lo más movido de toda la temporada, más cuando en el instante que se pensaba todo visto para sentencia Schumacher tuvo que abandonar tras colisionar con el McLaren de Coulthard (cuando el de Ferrari doblaba al escocés). Hill ganó la carrera para Jordan.

Este mismo año un intratable Hakkinen logró su primer título mundial, devolviendo a McLaren-West un campeonato de constructores que llevaba sin ganar desde el año 1991, cuando Senna logró su tercer título.

Por estas fechas la Comunidad Europea ultimaba los planes para que no volviera a salir un solo anuncio de tabaco en TV, ni prensa, ni cualquier otro medio, y de mientras Schumacher enlazó 6 títulos mundiales. El alemán sufrió en 1999 el accidente más duro de su carrera deportiva, cuando en la clasificación del Gran Premio del Reino Unido perdió el control de su coche en la última curva y se fué recto contra las protecciones. Se fracturó la pierna derecha, pero nada le impidió disputar las 2 últimas carreras del año y enlazar sus coronas hasta 2004.


Mika Salo disputó las carreras de 1999 a las cuales Schumi no pudo asistir: Austria, Alemania, Hungría, Bélgica, Italia, y Europa (Nürburgring).

1999 también fué el año que vió debutar a 2 pilotos españoles: Marc Gené (Minardi-Telefónica) y Pedro Martínez de la Rosa (Arrows-Repsol)

¿Y esto? En 1999 BAR quiso presentar sus coches decorados cada uno de una marca distinta. Uno de vestido de Lucky Strike y otro de 555, otra marca de la British American Tobacco. En la FIA alguien revisó el reglamento y el problema no era precisamente el exceso de humos. Como una escudería no podía disputar el campeonato bajo distintas decoraciones en sus bólidos, decidieron pintar medio coche con los motivos de cada una de las 2 marcas.

En el año 2000 un soberbio Schumacher se impuso sobre un excepcional Hakkinen. La genial temporada del Finlandés incluyó momentos que a algunos nos dejaron completamente maravillados, embobados y atontados.

La F1 seguía echando humo, a pesar de que la publicidad explícita en medios (esto es, por ejemplo, un anuncio publicitario de la marca en la portada de un periódico) estaba prohibida en la UE desde 1991. Con la ley hecha, el márketing se encargaba de la trampa. El de arriba en la foto es el elegante BAR Honda 003 decorado por Lucky Strike y pilotado por Jackes Villeneuve. La foto está hecha en Spa, si bien lució de ésta guisa durante toda la temporada 2001.

En Diciembre de 2002 se supo que finalmente la completa prohibición del tabaco en cualquier formato y medio entraría en vigor a lo largo del año 2005, cuando inicialmente estaba previsto para 2006. Nuevo dolor de cabeza para la FIA y las escuderías, con escrito de Max Mosley (máximo dirigente de la FIA por aquel entonces) a la comisión de Sanidad de la UE de por medio. En el mismo, Mosley mostraba su total desacuerdo con la anticipación de la normativa. Eran muchos los compromisos publicitarios ya adquiridos para el año 2006.

Ecclestone y las escuderías debían moverse muy rápido para seguir manteniendo el deporte viable y… rentable. Todas las miradas apuntaron entonces a petroleras y telecos, gigantes en plena etapa de crecimiento. Telefónica, Orange, Acer, Panasonic o Petronas entraron al trapo. Si bien a día de hoy de las citadas sólo mantiene su inversión (bueno, una parte) la última de las citadas.

En 2005 Fernando Alonso logró su primer título mundial con la publicidad de Mild Seven decorando los lomos de su Renault. También revalidó corona haciendo gala de la misma decoración, conviviendo en su bólido la publicidad de Telefónica y la de la marca de tabaco japonesa como principales sponsors de la escudería gala.

El último circuito en ver publicidad del tabaco fue el de Shanghai, en 2007, donde aún nada prohibía que los bólidos llevaran adosados los panfletos publicitarios de los fabricantes.

Durante toda la temporada y anteriores fueron varias las escuderías que corrieron con sus patrocinios camuflados, con logotipos distorsionados y reseñas que hacían directa alusión al fabricante de tabaco correspondiente. De hecho en 2006 Davidson se paseaba por medio mundo con el Honda camuflando su logo de Lucky Strike tal cual se ve en la foto. No fueron los primeros en camuflarse y aún así tratar de mantener la imagen corporativa. Ferrari ya lo había hecho en no pocas ocasiones, pero los italianos no fueron ni mucho menos pioneros en el arte del disfraz.

Los de Camel tampoco fueron los primeros en tratar de pasar desapercibidos ante según qué ojos, 15 años antes y observando la indumentaria de Schumacher en Hockenheim ’92 ellos también jugaron al escondite de nombre de marca.

La cuenta corriente de más de una escudería podía quedar herida de muerte si nada lo evitaba, y así el 2007 se presentaba como un duro año de transición para muchos. Los motores de los vehículos quedaron congelados en pro de reducir costes, y algunos equipos como Renault debian de pasar el trago sin ninguno de los que venían siendo sus patrocinadores principales. Honda también lo pasaría un tanto difícil de aquí en adelante. La ausencia del dinero que British American Tobacco aportaba y un cambio radical de política en la casa nipona propiciaron que en 2007 corrieran con el coche decorado, únicamente, con un vinilo serigrafiado con una imágen de nuestro planeta.

En plena “histeria por la financiación” se empezó a tener en cuenta otra escudería, relativamente novata y resurgida de las cenizas de Jaguar. En un mundo de fabricantes y preparadores de coches, una bebida energética se estaba haciendo hueco. ¿Su publicidad? Ellos mismos.

También en 2007 llegaría un gigante al gran circo. Emilio Botín desembarcaba en McLaren a la par que Fernando Alonso firmaba un contrato astronómico con la escudería de Woking.

Hoy se ha sabido que la reciente renovación de contrato de Marlboro con Ferrari se basa en un aporte de 160 millonazos de $ por año. Philip Morris decide mantener la relación que une a ambas empresas a pesar de que Ferrari… bueno, en principio no hace publicidad alguna.

Retazos de la vieja imagen de marca de Rothmans saltan a la vista en el Williams de 2011, si bien no se tiene constancia de contrato alguno entre ambos.

Cuando alguien en la Imperial Tobacco se enteró de que Lotus Renault quería revivir los míticos colores de la escudería en los años 70, el departamento legal de la tabaquera se puso a trabajar a todo trapo para desmentir cualquier tipo de colaboración con la escudería. De hecho las autoridades Canadienses levantaron la ceja ante el estupor que les produjo lo que probablemente leían en su Twitter. No querían publicidad encubierta dentro de sus fronteras, por mucho espíritu de gloriosas épocas que se quisiera revivir.

Una mirada al pasado basta para recordar una historia aún reciente, pero que dista mucho de la realidad actual. Y esto no es ni mejor ni peor, es simplemente diferente.

La sociedad al completo y no solo la industria está dando un giro de 180º ¿Salir de Guatemala para ir a Guatepeor? Bien me han servido estos artículos no sólo para ordenar grandes momentos del deporte, hechos históricos con un fondo donde las tabaqueras eran un claro denominador común. Si echamos un ojo a lo que ocurre en la actualidad, vemos como entidades financieras, petroleras y nuevas economías están repartiéndose el pastel de gasto que antes sufragaba una industria tan potente como… inservible. Si hay dinero siempre habrá intereses, aunque lo importante para el deporte será mantenerse siempre al margen de toda motivación que no sea otra más que la pasión por las carreras. Habrá tropiezos, sí, pero que el máximo interés sea siempre la integridad de todos y cada uno de los componentes de la sociedad.

¿Lloverá algún día a gusto de todos? A pocos de los que amamos la velocidad y el deporte del motor nos hace gracia alguna ciertos hechos como la más que posible transición de motores V8 a  L4 turbo. Superajustados, pero al fin y al cabo como el que podamos llevar en nuestros coches de calle. Esto no quitará que, problablemente, dentro de  pocas décadas se mire para atrás y se vean las bondades del paso a unos motores mucho más eficientes. Que quizá llege el día en que una industria, la del automóvil, deje completamente atrás su dependencia de otras. Supervivencia, evolución, que cada cual le ponga el nombre que quiera… y si algo está claro es que, como todo, será una transición en la que sólo los años podrán dar o quitar el peso que los hechos se merecen.

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