El Oasis que no será un espejismo

Lo que en el desierto empezó en desierto terminará” apostilla una promo de la BBC que pude disfrutar hace bien poco y que la verdad, me puso los pelos de punta. Rios de tinta correrán del resultado de estas inagualables 19 carreras independientemente de quien se corone como rey del año, en una temporada donde hemos tenido monzones con forma de polémica y sonadas carreras bajo resbaladizos mantos de lluvia.


(c) Mark Thompson/Getty Images

Desde que el circo comenzara en Bahrein el pasado 14 de marzo los monoplazas han recorrido ya 5489km de carrera,  lo que vienen a ser 1074 vueltas y 26h31min al máximo nivel. Bridgestone ha proporcionado a los equipos 16.416 roscos. Las teles del globo han emitido más de 6000 horas de programación en 17 idiomas y 68 paises, sin contar especiales ni noticias en informativos. Y los pilotos… bueno, ellos han sudado un tanto.

Estampas como un Ferrari nuevamente ganador, la ilusión de veteranos por conseguir liderar el mundial a sus 34 tacos, volantes voladores en el Principado, los adelantamientos de Kobayashi en su tierra natal o la tenecidad de los novatos manteniendo verdaderas tablas en pista serán un claro recuerdo de lo que nos ha deparado el año. En escasos 3 días, 55 vueltas y 305.470km de carrera veremos el desenlace en este Oasis prometido. Sólo aquí un piloto tocará con sus manos la ansiada máxima recompensa tras una larga temporada.


(c) EFE

Temporada de la cual no puedo dejar de destacar  la garra con que Ferrari resurgió tras Monza que bien le debería servir una mención especial en cualquier almanaque, al igual que el ingenio de Adrian Newey y su genial planteamiento técnico a lo largo de toda la temporada. Y hago especial inciso en esto porque si bien los italianos consiguieron arrancar su espíritu de superación, otros se rindieron demasiado pronto ante la superioridad de los azulones y las oportunidades nunca aparecen dos veces.



Ojo también con el año de Renault, soberbiamente por encima de las escuderias con las que luchaba en estos tiempos recientes. Por detrás destacan la constancia de Williams exprimiendo al máximo su Cosworth y Force India peleando cada décima con el afán de repetir el efímero sabor del éxito obtenido en 2009. La dura temporada de Sauber y Toro Rosso sin recursos económicos, y la más dura de los novatos por su escaso nivel de integración y rodaje tambien son meritorias y dignas de mención. Aunque me temo que el farolillo, pues muy a mi pesar haberlo haylo…. se lo tengo que dar a Mercedes. Quizá algunos nos esperábamos más de los alemanes, mas teniendo gran parte del equipo la experiencia de ser campeones del Mundo, pero mucho me temo que se olvidaron de que está bien el ser ambicioso, pero más importante es tener ambiciones.

Como fanático del deporte en sí, no me considero un acérrimo seguidor de color o afición. Disfruto del espectáculo y admiro los valores que desprenden sus competidores. Teniendo en cuenta que los candidatos al trono lo son tanto por méritos como por tropiezos, y tratando de asimilar lo que respira cada casa a día de hoy, no puedo quitar el ojo de aquellos que no hacen más que desear que el color que vistió de gala el desierto de Bahrein sea también el que más brille en la noche de Yas Marina.

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