Al César lo que es del César

Si el año pasado fueron los BrawnGP los que dieron sopas con ondas al resto de la parrilla, no menos meritorio es lo que han logrado los chicos de Red Bull esta temporada.

Así a bote pronto y haciendo recuento me salen 15 poles, 6 vueltas rápidas y 9 victorias en carreracifras de escándalo que podrían serlo aún mas de no ser por la sopa turca o el curioso caso de los motores que dicen basta.

Para analizar las claves del éxito habría que repasar muchos factores. El primero: el carrazo que calzan. Una vez más el ingenio de Adrian Newey y su equipo de ingenieros han sabido interpretar y aplicar el reglamento en toda su extensión para poder obtener una maravilla técnica capaz de hacer morder el polvo a los grandes. Ha habido una gran controversia en torno a la superioridad apabullante de los toritos a lo largo de la temporada, y si fueron capaces de encontrar el máximo sin saltar la legalidad olé por ellos.

Por otra parte, los valores extremos de sus pilotos han sido la cabeza de lanza del proyecto azulón. Un tipo sentimental y experimentado como Webber enfrentado al máximo exponente de la visceralidad y las ansias de victoria. Que uno ha sido más beneficiado que otro, es algo que está claro. Tan claro como la política empresarial de la casa, y como en todos lados hay que ser  coherente con lo que se anuncia y a posteriori se ofrece.

Palabras y más palabras, una política de toma y daca les ha valido el poder hacer con nocturnidad y alevosía lo que otros osaron hacer a plena luz del día. Una impecable política que ha fomentado la competitividad y una mejor estretegia en carrera también han sido determinantes.

Vettel ha sido la máxima apuesta del equipo austríaco y Webber el mejor telonero habido desde, me atrevería a decir, aquellos tiempos de Barrichello en Ferrari. Con esto no quiero decir que nadie haya regalado nada nadie, no. Sólo digo que las cosas han funcionado como deben… mal que me pese la de cal y arena que se lleva el australiano de recuerdo de la temporada en la que ambos pilotos serán recordados por ese nivel de competitividad que solo sirve para la máxima en todo deporte: Llegar a meta siendo campeón.

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